Bimbo y Lola

El mundo de la cría ilegal de hurones nos recuerda a una mítica serie de los años 80, Falcon Crest (conocida como Viñas de odio. Narraba las vicisitudes de una familia de viticultores californianos y su enfrentamiento entre ellos por el control de la totalidad de la propiedad de Falcon Crest); el símil con la cría ilegal de hurones es mucho, al igual que en aquella serie todos parecían llevarse de categoría, en realidad y por la espalda salían sapos y culebras de unos contra otros, siempre tramando algo. Pues bien, vamos a ver las similitudes de la Cría Ilegal del Odio. En nuestro ámbito huronil sucede igual, tenemos dos posibilidades 1. “el/la criador/a ilegal X le deja a otro/a criador/a ilegal Y un hurón (macho o hembra) para tener una camada”, 2. “el/la criador/a ilegal X le intercambia a otro/a criador/a ilegal Y un hurón (macho o hembra) para tener una camada” (se los intercambia como el que se intercambia cromos). A cambio de dicho acto le tiene que dar algun@s bebés de la misma o abonarle una cierta cantidad, hasta aquí todo maravilloso y perfecto. Con las restantes crías est@s criador@s “no reglad@s legalmente como toca” se dedican a hacer “contratos de adopción” (por supuesto el concepto de adopción está completamente desvirtuado en estos casos, pero esto es otro tema) con una cláusula de “no cría”, irónica a su vez que un/a criador/a la ponga, mientras ell@s se dedican a explotar a estos pobres peludines teniendo camadas y camadas (es decir, criando con ellos) y lucrándose de ellos. Desconocemos como hacen la elección de las personas a las que “dan en adopción” las crías, ni como hacen el posterior seguimiento pero el caso que nos ha llegado es un claro ejemplo de que algo está fallando, en este caso por suerte ambos peludines están con nosotros. Lila y Bimbo son una parejita proveniente de una de est@s criador@s “no reglad@s”, de los cuales hicieron un “contrato de adopción”, en éstos contratos presuponemos que disponen de otra cláusula de que contacten con ell@s caso de no poder atender al animal o algo, el caso es que esta primera persona por el motivo que fuera, luego se los dio a otra persona, la cual fue la que contactó con nosotros. Como tónica habitual no nos contó toda la verdad, es el pan de cada día que muchos cedentes nos oculten datos y máxime cuando estamos hartos de decir que NUNCA dejaremos abandonado un peludín o que no lo acogeremos. Continuando con la historia, al existir esa cláusula de “no cría” qué sucede, que parece ser que existen los descuidos y la gente desconoce cuándo están en celo (o eso queremos creer). Llegamos a recogerlos y nos encontramos con una gran sorpresa, teníamos un kínder muy muy bonito, la persona que nos los cedió ,creemos que pensaría, “si no digo nada me quito el marrón de encima”, pues bien, lo que para unos es un marrón para nosotros es salvar una vida y lograr que estos dos peludines no puedan ser explotados más (y eso que son jóvenes, un año él y ella aún no lo tiene, son de esos maravillosos plannings de camadas que se confeccionan l@s criador@s de año en año), en definitiva conseguir las mejores familias para los papis y para sus crías. Esperamos que con esto se piensen y reflexionen determinadas circunstancias y se tenga bien claro que los animales son seres vivos con sentimientos y no se deben apoyar estas prácticas de explotación animal.

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